miércoles, 28 de agosto de 2013

Reloj de arena




Al cerrar con fuerza los puños,
la arena se nos escapa entre los dedos.


El reloj me transporta a otro tiempo, en el que el viento
también corre en mi contra.

Entra por la ventana haciendo ruido, y se lleva consigo todas mis preocupaciones, tornando mi mente en una gran montaña salina
en la que poder imaginarnos sin tregua.

Se mezclan los colores en este amanecer
y me hacen pintar recuerdos y esperanza.

Consiguen que vuelva a nacer, que renazca contigo a este lado de la cama.
Que te bese la frente haciéndole frente a lo que nos viene por delante:

No más noches como esta hasta nueva orden,
no más abrazarte por la espalda
ni perderme entre tus sábanas,
ni si quiera enroscar tus piernas en las mías
para sentir correr la sangre por tus venas
y sonreírle a la vida,
no porque te aleje de mi,
sino porque te mantiene vivo.

Ahora sabes de sobra,
que si me llamas con frío,
arropare tus días y tus noches,
cubriré tus pies con los míos
y te besare en sueños
hasta consumirte la boca.

Porque seré de hielo,
cuando necesites que dé la cara,
y el fuego quemará nuestras pieles
cuando se trate de amarte.

lunes, 12 de agosto de 2013

Días que tenemos todos

Hay días en los que no te reconozco,
en los que desconozco tu forma y tu esencia.
Y ese primer beso robado.

Días en los que tu mirada
me invita a no hacer nada, 
a huir de ti y de esto que nos rodea.

Días que quisiera volar.
Pero no por los edificios más altos,
sino por praderas y ríos.

Hacer como si no te hubiera conocido
y regodearme en mi feliz ignorancia.

Pero luego recapacito, pienso.
Divago entre tus besos y tu risa.

Entre los rizos de tu pelo
y las yemas de tus dedos.

Y me pregunto, por qué.
Por qué habré temido que llegue el frío
y me abrace,
cuando son tus brazos de un cálido sonido
como tu voz y tus susurros al oído 
esas noches en las que todo está oscuro,
y es tu suave respiración
la que me acerca a la aurora.

Porque odio esos días en los que,
desde otra perspectiva,
nada es igual,
y me ahogo en el hastío de la inexistencia
de la ausencia de la razón,
y de ver cómo este corazón
regresa al mundo roto de las pasiones sin sentido.

domingo, 4 de agosto de 2013

Noches como estas todos los días

Una noche como la de ayer,
a las cuatro de la mañana.
Una noche en la que me susurras
mientras me acaricias.

Quiero una noche como la de ayer,
a las cinco de la mañana.
Una noche en la que me sonríes,
una noche en la que me desarmas.

Quiero una noche como aquella de ayer,
a las seis de la mañana.
Una noche en la que resuena nuestra respiración,
nuestra risa, y los cantos de algunos pájaros.

Un alba como la de ayer,
en la que el sueño nos vence a ambos.
En la que das las buenas noches,
con una sonrisa en los labios.

Una mañana perfecta
en la que me despierto a tu lado.

Los buenos días,
tu mano buscando mi mano,
tus piernas enlazadas con mis piernas,
tu cuerpo, en mis brazos,
y que al abrir los ojos vea en los tuyos
el amor, encontrado.