domingo, 1 de septiembre de 2013

Sueño de verano

Solo podría ahogar este calor insoportable,
si me zambullera en una hoja de menta
salpicada por el rocío,
que lloró el cielo esta mañana.



Su frescura me embargaría,
rozaría mis curvas con descaro.

Me llenaría de fragancias y de sabores,
me vaciaría de dudas y problemas.

Llevaría mi esencia hasta al agua,
dejando que fluyera sin pausa,
sin prisa.

Dejaría que las libélulas se posaran en mi piel,
y los zapateros formarían
pequeñas bolsas de oxígeno,
dándome de respirar.

El sol caerá con todo su peso,
tintando el agua de naranjas y rosas.
Los rojos pintarán mis mejillas,
como los azules teñirán mi sueño de azul.



El negro de la noche
llenará el cielo de brillo,
hará cantar a los grillos
creará formas en el cielo...

Leones, cangrejos,
pegasos y guerreros.
Se batirán con las nubes,
regalando el saber del universo.

Y yo desde el agua,
los vería a todos ellos,
bajo el suave terciopelo negro,
más negro que antes



porque se acerca el ya alba,
y trae consigo a hermosos unicornios
que cabalgan, bajo polvo de hadas,
que consigue que todos duerman ya.

Que aplacen sus cantos y bailes
que paren trompetas y fliscornos
las flautas y el flautín,
las arpas, las liras...

Que llega la musa del día,
con un poema de amor para todos nosotros,
para cerrar nuestros ojos,
y hacernos dormir en una cristalina tranquilidad.

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