Qué haría yo sin mi paloma blanca,
sin la luz de mis días,
sin la guía de mi camino.
Qué haría yo sin el verde de sus ojos,
sin la nieve que es su cuerpo,
sin sus labios de fresa sabor a miel.
Qué haría yo sin las semillas de trigo que caen en su piel,
sin las semillas de amapola que llenan sus pupilas,
sin las de dientes de león que crean sus suspiros.
Qué haría yo si se va y me deja,
qué haría
en este mundo hostil sola, si se aleja.
Qué hacer con su llanto si no lloro,
o con su risa si no me inspira melodías.
Quizá de pronto un día deja de inventar cuentos.
Si la envuelven las frías madrugadas
y estoy lejos, no puedo hacer nada,
¿qué haría?
¿Qué haría entonces con su sufrimiento?
Con los libros de ciencia y los de fantasía,
con los libros de historia y de geografía.
Qué haría con todo lo que me ha enseñado,
a quién le devolvería todo el amor que me ha dado,
y la sonrisa, y la ternura, y la vida...
Que sin ella todo sería más gris,
más opaco, más lúgubre, más frío,
más húmedo, más solitario, más sinsentido.
Porque a alguien que te da la vida,
se lo debes todo.
Y todo son las palabras, las letras, los espacios,
las tildes, las comas, los puntos...
Seguidos, finales y a parte.
Que a veces lo pienso,
y no me cabe otra explicación posible
a que haya venido de marte.
Porque la perfección en este mundo terrestre es inexistente,
y sin embargo ella, rompe todas las reglas.
sin las de dientes de león que crean sus suspiros.
Qué haría yo si se va y me deja,
qué haría
en este mundo hostil sola, si se aleja.
Qué hacer con su llanto si no lloro,
o con su risa si no me inspira melodías.
Quizá de pronto un día deja de inventar cuentos.
Si la envuelven las frías madrugadas
y estoy lejos, no puedo hacer nada,
¿qué haría?
¿Qué haría entonces con su sufrimiento?
Con los libros de ciencia y los de fantasía,
con los libros de historia y de geografía.
Qué haría con todo lo que me ha enseñado,
a quién le devolvería todo el amor que me ha dado,
y la sonrisa, y la ternura, y la vida...
Que sin ella todo sería más gris,
más opaco, más lúgubre, más frío,
más húmedo, más solitario, más sinsentido.
Porque a alguien que te da la vida,
se lo debes todo.
Y todo son las palabras, las letras, los espacios,
las tildes, las comas, los puntos...
Seguidos, finales y a parte.
Que a veces lo pienso,
y no me cabe otra explicación posible
a que haya venido de marte.
Porque la perfección en este mundo terrestre es inexistente,
y sin embargo ella, rompe todas las reglas.
Te quiero mamá.



Me dejas sin palabras pero con lágrimas, yo también te quiero hija
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