Te escribí tantas veces poemas de amor,
que no me creí capaz de hablar de tristeza
si los versos llevaran tu nombre.
Y sin embargo, aquí estoy, quitándole letras
a la distancia porque le prometí al corazón
que trataría de hacerla más pequeña.
No sé lo que es no abrazarte,
no me contento con soñarte
entre mis brazos de azahar.
Vuelve pronto a los sueños que tengo despierta.
Vuelve pronto a mi pecho de princesa.
Vuelve, mi amor, a besar mis labios de cereza.
Que la noche me invita a consolarte
entre canciones de nana y melodías.
A rozar con mis yemas tus mejillas
y a borrar tus lágrimas tardías.
Vuelve mi amor, aunque sea en sueños,
quiéreme como me quieres,
cuando estás lejos.
Quiéreme como me quieres,
cuando me amas de lleno.
Quiéreme sin excusas,
que llegarán con el tiempo.






