jueves, 10 de octubre de 2013

A mi capitán abuelo.

Pelo de nieve,
ojos de mar,
arrugas que viajan en un velero.

A través del cielo,
a través del océano,
sueñan con volar en un mundo nuevo.

Pequeño y menudo,
este capitán.
¿Cómo ignorar sus ojos de mar?

¿Cómo ignorar sus manchas de tinta?
Manchas de recuerdos,
de estrellas nocturnas.

 “Marineros a la mar”
escucha su eco ya perdido.
Y sin embargo, las gaviotas alcanzan
con sus picos las mareas altas.

Y desde esta playa
Asturias puedo admirar,
recordando que un día este viejo,
observó con orgullo el mismo mar.


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